
Las calles de Barcelona, solitarias sin que nadie las pasee. Veo la puesta de sol entre los edificios infinitos, tristes i oscuros, como si solo fuera una pequeña esperanza para mi.
La fría brisa me rodeaba, el viento llegó a un profundo lugar de mi corazón, donde solo había recuerdos y más recuerdos, donde me resignaba a aceptar la realidad.
En un aparador vi mi silueta inútil y patética. Mi mirada fría como el hielo, pero ausente como si no tuviera alma ni sentimientos. Tras d emi, vi una sombra oscura, una sombra que fuera donde fuera, me encontraba, mirara donde mirara, allí estaba ella... sería la muerte? venía a por mí? Pero por más que lo pensará no podía entenderlo, se había llevado lo más importante para mi y ahora aun quería hacerme sufrir más.
Me dejó sola y por eso lo odie. Me dejó con la escoria i la suciedad, sola en mi mundo, sola en la ciudad, nadie me buscaría, nadie se preocuparía, nadie me esperaba porque él ya no estaba. La nostalgia me invadió y hizo que solo existiera la soledad y yo, mi egoísmo y yo, nadie más, solo yo.
Trastornada por unos pensamientos que me torturaban y que no tenían ningún tipo de sentido, di vueltas y más vueltas por está, mi ciudad, a cada paso que daba oscurecía, hasta que el cielo de un naranja sin igual, fue conquistado por un color azul oscuro y así fue como las tinieblas seguieron en mi, dentro de mi, en lo profundo de mi corazón.
Mis pensamientos se interrumpieron por unas leves gotas que mojaban otra vez mi pelo, pero mis pies seguían caminando sin rumbo...
Sentí lastima al darme cuenta que las gotas que al principio tan leves eran, ahora fueran furiosas, pero que aun así, no hacían que te olvidara para poder seguir con mi vida, y dejar de sufrir por ti.
Oí un réquiem y sentí que mi corazón se desgarraba, sentí las lágrimas por mis mejillas, y entonces recordé cuando te enterré, cuando te fuiste y cuando me dejaste...
Caminando llegué al cementerio donde estabas y observé aquellas rosas rojas que te regalé. Me seguía dando vueltas la cabeza, me preguntaba porque tu y no yo? Por que ahora y no antes? Por qué te tuve que conocer? Eran preguntas efímeras, que por mucho que las pensará no tenían respuesta. Con el tiempo las ignoré, intenté eliminarlas de mi mente y al final desaparecieron como si de un sueño se tratara...
Un tiempo después, vi una rosa roja como las de aquel día y entonces algo hizo que mi corazón palpitará y que mi piel se erizará, mis mejillas se volvieron a mojar como aquel día, mi pelo volvió a mojarse como aquel día y aquel día se repitió una y otra vez, cada año la misma hsitoria, el mismo cuento, no tenía ningún tipo de consuelo, ni siquiera el tiempo...
La fría brisa me rodeaba, el viento llegó a un profundo lugar de mi corazón, donde solo había recuerdos y más recuerdos, donde me resignaba a aceptar la realidad.
En un aparador vi mi silueta inútil y patética. Mi mirada fría como el hielo, pero ausente como si no tuviera alma ni sentimientos. Tras d emi, vi una sombra oscura, una sombra que fuera donde fuera, me encontraba, mirara donde mirara, allí estaba ella... sería la muerte? venía a por mí? Pero por más que lo pensará no podía entenderlo, se había llevado lo más importante para mi y ahora aun quería hacerme sufrir más.
Me dejó sola y por eso lo odie. Me dejó con la escoria i la suciedad, sola en mi mundo, sola en la ciudad, nadie me buscaría, nadie se preocuparía, nadie me esperaba porque él ya no estaba. La nostalgia me invadió y hizo que solo existiera la soledad y yo, mi egoísmo y yo, nadie más, solo yo.
Trastornada por unos pensamientos que me torturaban y que no tenían ningún tipo de sentido, di vueltas y más vueltas por está, mi ciudad, a cada paso que daba oscurecía, hasta que el cielo de un naranja sin igual, fue conquistado por un color azul oscuro y así fue como las tinieblas seguieron en mi, dentro de mi, en lo profundo de mi corazón.
Mis pensamientos se interrumpieron por unas leves gotas que mojaban otra vez mi pelo, pero mis pies seguían caminando sin rumbo...
Sentí lastima al darme cuenta que las gotas que al principio tan leves eran, ahora fueran furiosas, pero que aun así, no hacían que te olvidara para poder seguir con mi vida, y dejar de sufrir por ti.
Oí un réquiem y sentí que mi corazón se desgarraba, sentí las lágrimas por mis mejillas, y entonces recordé cuando te enterré, cuando te fuiste y cuando me dejaste...
Caminando llegué al cementerio donde estabas y observé aquellas rosas rojas que te regalé. Me seguía dando vueltas la cabeza, me preguntaba porque tu y no yo? Por que ahora y no antes? Por qué te tuve que conocer? Eran preguntas efímeras, que por mucho que las pensará no tenían respuesta. Con el tiempo las ignoré, intenté eliminarlas de mi mente y al final desaparecieron como si de un sueño se tratara...
Un tiempo después, vi una rosa roja como las de aquel día y entonces algo hizo que mi corazón palpitará y que mi piel se erizará, mis mejillas se volvieron a mojar como aquel día, mi pelo volvió a mojarse como aquel día y aquel día se repitió una y otra vez, cada año la misma hsitoria, el mismo cuento, no tenía ningún tipo de consuelo, ni siquiera el tiempo...
